ConeXion
Vuelta al pago. La ortivada tuvo que ser mayúscula, porque todos queremos ser vagos a expensas del otro. Igual estuvo bien lo de la cena en el rancho del Tero a la luz de los faroles y filosofando con tranquilidad sobre los bienes preciados que se llevan en el mismo lugar que la camiseta de Racing.
Al mundo le gusta estirar todo hasta el límite y llorar si se revienta. Como yo soy el mundo también, tiro y aflojo para donde me quiero mover.
Unos días de puta madre ayudan mucho al ánimo y aunque haya que yugarla te deja, al final del día, una buena sensación. Anyway estoy un pòco fuera de estado, así que lo veremos.

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