After Shit
Es totalmente cierto que quien mira al abismo es perseguido por esa visión el resto de sus días. Esa asomada tiene algo que toca el fondo de la fibra, donde las emociones están más a flor de piel, las buenas y las otras. También colapsa el mundo exterior en su relación con el interno, y pierde importancia por rutinario. Aun los sucesos más extrordinarios de la realidad parecen formar parte del libreto bizarro de un circo de ruta.
A veces tengo gansa de hablar de esto y otras cosas que vegetan en mi patio, pero no es fácil: nos rodeamos de trampas intrascendentes y felicidades circunstanciales para evitarnos rumiar esa amargura que a veces nos destapa el pensamiento. No hay definiciones totales y todo conocimiento, toda sentencia son relativos a quien emite.
Yo recuerdo su cara inflada, calva y barbada diciendo: "Te quisiste falopear, no?", y sentir la grieta dentro mío abrirse de la cabeza a los pies, sabiendo que el mundo era mucho más parecido a él que a mí, y que ya nunca volveríamos a reconciliarnos, el mundo y yo.
Aun late.

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